El imperio asirio, parte I.

jueves, 13 de marzo de 2008

Esta semana, Xoso nos presenta un trabajo sobre los asirios para un 10.

1. Introducción
Mesopotamia es, para la mayor parte de la gente, un nombre que invita a pensar en la región donde nació la civilización. De hecho, por lo general lo que muchas personas piensan es que un buen día, alrededor del año 3500 a.C., algún sumerio iluminado por momentos de cruel aburrimiento cogió una tablilla de barro, una pequeña cuña de cobre e inventó lo que hoy llamamos escritura. A parte de eso, lo poco que el individuo medio de la sociedad actual sabe de la Tierra entre ríos es que allí se encuentran las ruinas de algunas pirámides escalonadas (o Zigurats) y una gran puerta revestida de azulejos. Bueno, también hay petróleo, pero ese es otro asunto.A menudo, una gran confusión surge cuándo se relacionan las palabras “Mesopotamia” y “Babilonia”. En muchas ocasiones ambos conceptos se relacionan de tal manera que llegan a confundirse, y uno puede tomar erróneamente el término “Babilonia” y utilizarlo, por extensión, para nombrar a toda la región que se extiende entre los ríos Tigris y Éufrates, allá en el lejano (o no tanto) Oriente Medio. Los que saben un poco más acerca del tema son capaces de distinguir a Babilonia como una de las ciudades más importantes y prósperas de la antigüedad, encuadrarla más o menos en el complejo mapa de la Mesopotamia antigua y nombrar a otras ciudades vecinas (y también rivales) de la ciudad santa, como Ur, Uruk, Sumer... etc. Y, sin embargo, casi nadie se acuerda de Asiria. Entre los siglos XIX y XVII a.C., desde el norte de la famosa Mesopotamia, surgiría un gran reino que haría temblar por completo a todas las naciones vecinas. En su momento de máximo apogeo, el gran Imperio Asirio llegó a dominar no sólo todos los territorios entre los ríos Tigris y Éufrates, sino que sus conquistas llevaron a los grandes monarcas de Nínive a gobernar desde el sureste de Anatolia hasta el Golfo Pérsico, extendiendo su poder sobre toda Fenicia, Chipre, Palestina, el Sinaí, Egipto entero y, por la otra punta del mapa, hasta los Montes Zagros. Fueron años que conocieron un terror y una violencia inusitados, cuándo parecía que nada ni nadie podía hacer frente a los implacables ejércitos asirios. Por avatares del destino, casi nadie los recuerda en la actualidad. ¿Cuál es el motivo de este olvido? ¿Por qué otros grandes imperios como el Hitita, el Romano o el Persa, e incluso otros menores como el Egipcio, son nombrados con asiduidad, mientras que Asiria permanece desconocida? El motivo principal es el odio.El adjetivo más suave que la Biblia utiliza para referirse a Nínive, última y más grandiosa capital del Imperio Asirio, es “Madriguera de leones”. Probablemente esto se deba al hecho de todo el sufrimiento que la población hebrea de Palestina sufrió a manos de los asirios, pero al menos sirve para darnos una referencia. Ninguno de los antiguos textos antiguos que hablan acerca de la caída final de Nínive expresan el más mínimo lamento por su destrucción. Mientras que el final de otros grandes imperios es relatado con pesar por sus aliados, nadie llora la pérdida de Asiria. Este hecho suele sorprender a la mayor parte de la gente que comienza a leer acerca de la historia antigua. ¿Cuánto odio y rencor se necesita para que una floreciente civilización y un todopoderoso imperio sean barridos de la faz de la tierra y ningún texto, de tipo alguno, lo lamente? A pesar de su implacable resentimiento sobre Cartago, Roma habla de su enemigo vencido. Los autores y literatos romanos mencionan al gran rival en sus escritos, incluso alaban algunas de sus cualidades, y esto a pesar de que la nación púnica y la gran loba romana eran enemigos irreconciliables a más no poder. Entonces... ¿hasta qué punto tiene que llegar a ser odiado alguien para acabar completamente desterrado de la memoria de sus vencedores? La respuesta es, a todas luces, evidente.

2. Orígenes de Asiria
2.1: El comienzo.
Al parecer, los territorios que más tarde conformarían el reino asirio estuvieron poblados desde la época paleolítica. Diversas excavaciones arqueológicas han hallado pruebas de la verdad de estas afirmaciones, especialmente con el descubrimiento de varios cráneos neandertales en cuevas del noroeste de la región. De todas formas, se piensa que la fecha aproximada del establecimiento de comunidades agrícolas y sedentarias podría fijarse al rededor del año 7000 a.C. La identidad de estos primeros pobladores de Asiria es prácticamente desconocida, aunque hay teorías que apuntan a pueblos subarios o subarteos, inicialmente procedentes de zonas más al Norte. Sabemos que aquella gente vivía principalmente de la agricultura y la ganadería, ya que cultivaban trigo y cebada y poseían ganado de diversos tipos, destacando el vacuno, ovejas, cabras y cerdos. Vivían en pequeñas poblados de casas construidas con arcilla compacta, y almacenaban sus cosechas de grano en grandes tinajas recubiertas de betún. Poseían un notable dominio de la utilización de la arcilla, ya que hay pruebas de cerámica de notable calidad, empleada para usos decorativos.En lo tocante a los habitantes en si, uno de los pocos rasgos conocidos acerca de estos primitivos asirios es que hablaban un tipo de lengua aglutinante, en lugar de la característica lengua flexional que más tarde se impondría con el dominio semítico. Además, parece ser que no tenían cementerios, ya que a juzgar por los hallazgos arqueológicos enterraban a sus muertos en pequeñas parcelas de tierra al lado de las casas.Más tarde, alrededor del III milenio a.C., la región se vio afectada por las grandes oleadas invasoras de nómadas semíticos, que pasaron a convertirse en la etnia dominante de la zona y sustituyeron la antigua lengua aglutinante por la suya propia, parecida al idioma babilónico. Su propia escritura se asemejaba mucho a la cuneiforme babilonia, aplicando apenas unas ligeras modificaciones. De todas formas, la imposición de la etnia semita sobre los pobladores anteriores no fue total, sino que ambas estirpes se fusionaron y fueron ocupando progresivamente el territorio.
2.2: Los primeros reyes.
Se considera como fundador mítico de la primera dinastía de los reyes de Asiria a un tal Puzurassur, si bien pocos hechos indican que este personaje haya existido en la realidad, ya que su historia se mezcla con leyendas posteriores de tal forma que resulta imposible esclarecer cuánto tiene de real este individuo. La opinión de los expertos acostumbra a considerar a Puzurassur uno más de la larga lista de supuestos fundadores de grandes ciudades, como podrían ser Rómulo y Remo o la princesa Dido.La lista con los nombres de todos y cada uno de los reyes asirios se remonta a la época en que Asiria comenzó a considerarse una especie de “nación” primitiva. Así pues, a los primeros monarcas del periodo Paleoasirio se les denomina Reyes que vivían en tiendas de campaña, de los cuales algunos de los más destacados son Tudia, Adamu, Nuabu, Ushpia o Apiashal. Precisamente es a Ushpia a quien se atribuye la mítica fundación de la ciudad de Assur, y desde aquel momento esta pasaría a convertirse en la capital en honor al principal dios del panteón asirio. Algunos de los reyes posteriores que gobernaron desde Assur vienen nombrados en la lista como Sulili, Puzur-Ashur I, Ilushurna o Erishum I. A pesar de que la historia de estos primeros soberanos se pierde entre las brumas del tiempo y no sabemos prácticamente nada de ellos a parte de sus nombres (del propio Ushpia lo único que se conoce es que probablemente era de origen extranjero), si se han hallado algunas pistas de como iba evolucionando la actividad política y militar en la región. Al parecer, durante la gran época del apogeo del reino de Sumer, en la baja Mesopotamia, Asiria estableció frecuentes contactos con la civilización sumeria, y probablemente durante algunos periodos de tiempo formó parte del gran reino sumerio que se extendía por toda la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates. Más tarde, cuándo aconteció la caída de Sumer bajo el empuje del creciente Imperio Acadio, los monarcas asirios vieron como su lista de aliados se reducía drásticamente y comenzaron a adoptar políticas exteriores más agresivas. De esta época parecen datar los primeros intentos de la realeza asiria por ampliar sus dominios algo más allá de los territorios originales del reino.La tierra de la región norte de Mesopotamia (donde se ubicaba Asiria) no tenía una productividad agrícola excesivamente alta, y podría decirse que los gobernantes asirios nunca intentaron hacer que esto cambiase demasiado. Al contrario, parece ser que en esta época primitiva la principal fuente de ingresos del reino era el comercio derivado de su estratégica posición en el mapa, al norte de Mesopotamia, relativamente cerca de Anatolia y bien situada en las rutas comerciales procedentes del Este. De hecho, los propios monarcas dan una imagen más de grandes y todopoderosos comerciantes que de reyes absolutistas. Assur se convirtió en una de las mayores sedes mercantiles de Mesopotamia, mientras que la por entonces pequeña ciudad de Nínive parece señalada como centro regulador de las actividades agrícolas. De todas formas, y a pesar del evidente auge de Asiria en aquellos años, también resulta innegable que los monarcas asirios siempre sintieron especial predilección por conseguir las riquezas de los demás sin efectuar previo pago o intercambio. Así, sabemos que Ilushurna realizó incursiones militares hacia el sur de Mesopotamia, probablemente con intenciones de pillaje. Sin embargo, la situación política de esta Asiria primitiva pronto cambiaría ante los acontecimientos que se avecinaban.
2.3: El Imperio Acadio.
Ya se ha mencionado con anterioridad en este texto la caída del gran imperio sumerio a manos de sus vecinos los acadios. En concreto, hablamos de la época del rey Sargón I de Akkad, el mayor de todos los monarcas acadios. Nada más terminar la construcción de su nueva capital, Agadé, Sargón lanzó a su colosal ejército sobre el sur de Mesopotamia, más concretamente la región de Sumer. Tras vencer al rey sumerio Lugal-zage-si de Uruk, el todopoderoso soberano acadio apenas encontró resistencia para unificar los territorios de Akkad y Sumer y, a continuación, crear un gran imperio que se extendía desde el Mar Mediterráneo y Anatolia hasta la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates. Sargón no sólo consolidó y agilizó las rutas de abastecimiento de su reino, sino que además procedió a ocupar y anexionar otros poderosos estados como el Elam o Ebla. Asiria, por su parte, también es conquistada, de forma que pasa a formar parte del nuevo imperio de Akkad.A pesar de su poderío, el Imperio Acadio será más bien efímero. El primero de los sucesores de Sargón, Rimush, se vio obligado a reprimir una violenta sublevación en varias ciudades sumerias antes de ser asesinado por una conspiración palaciega. Su hermano Manishtusu, que le sucedió en el trono, tuvo que apresurarse a aplastar otra revuelta en Elam antes de sufrir un destino similar a su antecesor. Finalmente, Akkad viviría unos cuántos años de aparente tranquilidad bajo el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sim, que conseguirá llevar las fronteras de su imperio a su máxima expansión. De todas formas, la inestabilidad política de un imperio construido con demasiada rapidez pasará factura tras la muerte de Naram-Sim. Sus sucesores se verán atacados por diversos frentes, y pronto el Imperio Acadio se desmembrará en diversos pequeños estados, incapaces de recuperar la unidad. Esto no hará más que favorecer el regreso de Asiria a un primer plano de la escena política.
2.4: Primer Imperio Asirio.
En medio de la época convulsa que se vivía en todo Oriente Medio, una nueva serie de acontecimientos cambiarían drásticamente el reparto de poderes de la región. Es en esta época cuándo surge la figura de Shamshi-Adad, hijo de un caudillo amorreo expulsado de sus territorios originales y que se había refugiado en Babilonia. Al parecer, nos encontramos también con que su hermano mayor, Aminum, se había enfrentado en batalla al emperador acadio Naram-Sim, probablemente contando con la ayuda de Babilonia.Lo primero que hace Shamshi-Adad una vez se ha asegurado el apoyo de los babilonios es avanzar hacia Asiria y tomar la ciudad de Ekallatum, situada al norte de Assur. Desde allí, reorganiza su ejército y se prepara para enfrentarse a los dos hijos y herederos de Naram-Sim. Aprovechando una época de creciente debilidad y crisis en el Imperio Acadio, Shamshi-Adad se abalanza sobre Assur y expulsa al rey acadio Erishum II. A continuación, avanza rápidamente hacia el Sur y detiene a las tropas que Dadusha, otro de los hijos de Naram-Sim, ha enviado para ayudar a su hermano Erishum. Además, persigue a los acadios en su retirada y arrebata algunos nuevos territorios al mermado reino de Akkad.Durante los años siguientes, Shamshi-Adad se dedicará a expandir su reino, anexionándose otros pequeños estados de los alrededores (como el reino de Mari, antiguo enemigo de su padre) y crea un Imperio que se extiende desde los montes Zagros hasta las costas del Mar Mediterráneo. Sin embargo, su mayor mérito es el establecimiento de un estado completamente centralizado, algo innovador en aquella época del Oriente Medio. Shamshi-Adad divide sus territorios en varios distritos al frente de los cuales coloca a una serie de gobernadores y administradores para hacer más fácil las tareas de gobierno. Así mismo, se preocupa en mejorar las comunicaciones de Asiria, creando un eficaz sistema de correos, y también vigilia y controla el creciente número de población mediante frecuentes censos. Debido a que sus campañas militares fueron frecuentes, se vio obligado a nombrar a su hijo Ishme-Dagan regente de Asiria.Y a pesar de todo esto, el primer Imperio Asirio no durará mucho. Durante los últimos años de su reinado, Shamshi-Adad I se verá amenazado tanto como por ataques y agresiones externos como por las conspiraciones de la nobleza asiria, un grupo muy poco heterogéneo formado tanto por antiguas casas dinásticas como por jefes de clanes nómadas, que muy pronto harán visibles sus disidencias, haciendo peligrar la unidad del reino asirio. Por si eso fuera poco, los territorios conquistados, viendo la debilidad de Asiria, no dudan en lanzarse a una lucha por la independencia. Tras sufrir algunos importantes reveses militares, Shamshi-Adad I morirá en el 1780-81 a.C. Tras su muerte, la gran crisis que atenaza al Imperio Asirio se vuelve evidente por momentos. Su hijo mayor no tardará demasiado en perder los territorios de Mari, mientras que Ishme-Dagan se verá confinado en los territorios originales de Asiria, en el triángulo formado por los ríos Pequeño Zab y Gran Zab.Pero ni siquiera esta nueva situación se mantendrá por demasiado tiempo, ya que apenas dos décadas después de la muerte de Shamshi-Adad, sobrevendrá la caída del débil Ishme-Dagan a manos del soberano de un nuevo y poderoso estado amorrita: Hammurabi de Babilonia. Asiria, que hacía tan sólo treinta años se había convertido en el reino más poderoso de Mesopotamia, se integra en el Imperio Babilónico.
continuará.