El imperio asirio, parte III

viernes, 14 de marzo de 2008

5. Arte Asirio


5.1: El arte primitivo.
La historia de los orígenes del arte asirio, en el periodo temporal que se extiende entre los siglos XVIII (época del primer ascenso de Asiria a potencia mundial) y XIV a.C. (resurgir del poderío asirio tras varios cientos de años de decadencia) nos es desconocida en su mayor parte. Sabemos, por los hallazgos arqueológicos en las ciudades asirias más antiguas, que en los comienzos de su historia el arte estaba profundamente influenciado por la cultura y civilización sumeria del sur de Mesopotamia, hasta el punto de que varios siglos más tarde de la caída de Sumer todavía se seguían utilizando sus obras como fuente de inspiración.El estilo sumerio sería más tarde asimilado por el pueblo acadio durante su gran expansión. Gracias a la fusión de pueblos y culturas en toda Mesopotamia, las características del arte sumerio permanecerían siendo utilizadas por los artistas y artesanos tanto de Asiria como de Babilonia para realizar sus obras, llegando a su apogeo entre los siglos XI y VII a.C.
5.2: Temáticas religiosas y profanas.
Durante el resurgir de las artes durante la época del Imperio Mesoasirio (siglos XIV al XIX a.C.) el estilo y las formas del arte asirio se verán fuertemente influenciadas por las tradiciones estilísticas babilonias. Así, se hace una clara distinción entre obras de temática religiosa y profana, representándose los temas religiosos de una forma, por lo general, solemne y austera, mientras que las escenas profanas adquirían unos modos y un estilo mucho más naturalistas.La principal construcción religiosa, tanto en Asiria como en el resto de la antigua Mesopotamia, fue sin duda el Zigurat, una construcción piramidal escalonada en distintos niveles o alturas, a las cuales se accedía mediante grandes escaleras exteriores. Por lo general, estos zigurats se construían con arcilla o barro cocidos al sol (material conocido como adobe) y luego se decoraban exteriormente con ladrillos vidriados policromos, de distintos colores y formas. Con el paso del tiempo, este tipo de decoración se convirtió en algo bastante común en Mesopotamia, especialmente durante la época neobabilónica, y gran parte de las fachadas de los edificios se recubrían con esta cerámica policromada.Es innegable que gran parte del arte asirio conservado no parece ser explícitamente oriundo de la propia región Asiria. Al igual que la costumbre de recubrir las grandes construcciones con ladrillos vidriados, muchas otras representaciones parecen tener un origen extranjero. De esta forma, el árbol de la vida y los grifos (animales mitológicos con cabeza, alas y patas de águila y cuerpo de león) que aparecen con bastante frecuencia en los sellos cilíndricos y en las pinturas murales de los palacios, pueden tener su origen en el arte hurrita de Mittani, un reino al noroeste de Mesopotamia.
5.3: La cima del arte asirio: los relieves.
Si hubo un arte decorativa en la cual los hábiles escultores contratados por los reyes de Asiria sobresalieron por encima de todas las demás, sin duda se trata de las dos técnicas conocidas como “bajorrelieve” y “altorrelieve”. A pesar de que por lo general adolecían de una gran uniformidad esquemática en cuánto a temas y posturas (la mayor parte de los relieves representan escenas de guerra y batalla, caza, o bien del monarca de turno estableciendo contacto con diversos genios y divinidades), la técnica escultórica llegó a alcanzar un grado del altísima calidad, hasta el punto de que algunas de las obras resultan prácticamente impecables. Los reyes asirios gustaban mucho de adornar las paredes de sus palacios con este tipo de brillantes decoraciones. Una parte importante del auge de este tipo de esculturas se debe a la gran abundancia de alabastro verdadero en la parte más alta del río Tigris. Este material se podía tallar mucho más fácilmente que las piedras duras utilizadas por sumerios y acadios, lo que sin duda fomentó su uso y la proliferación de muchos artistas en el campo del relieve escultórico.En la mayoría de las ocasiones, los soberanos asirios mandaban tallar, en escritura cuneiforme, crónicas que relataban su evidente superioridad en las cacerías o sobre los campos de batalla. Este tipo de documentos muchas veces se tallaban sobre bandas horizontales por gran parte de la superficie de los muros de palacio, acompañando y complementando la información dada por los relieves, para impresionar a los visitantes y realzar su poder ante los ojos de todos sus súbditos.Las obras escultóricas de más calidad que se pueden encontrar entre los relieves asirios son, sin duda, las excelentes escenas de caza que fueron talladas por orden expresa de los monarcas, ya que las fieras se representaban con mucho más esmero que los seres imaginarios antropomórficos, tales como los grifos (ya mencionados anteriormente) los genios con cabezas de animales o las esfinges. Los expertos consideran que algunas de las escenas de caza del palacio de Assurbanipal en Nínive, especialmente una en la que aparecen un león y una leona moribundos, merecen ser consideradas como los más hermosos estudios de animales del mundo antiguo.Los relieves nos han servido también como importante fuente de información acerca de muchos otros aspectos de la sociedad asiria. Por ejemplo, algunos de ellos presentan escenas militares de lo más variadas (batallas, asedios, asaltos, vida cotidiana de los soldados, capturas de prisioneros o, frecuentemente, tratos violentos, mutilaciones y ejecuciones en masa de rebeldes). También pueden verse conjuntos escultóricos que representan ciudades, vistas marinas y paisajes, aunque podría decirse que la técnica escultórica siempre se esmera mucho más con cosas más relacionadas con el mundo militar, tales como construcciones fortificadas, barcos, carros, trampas y sistemas de caza y distintos tipos de armamento. Igualmente, se representa con gran realismo a los distintos tipos de pueblos enemigos a los que el Imperio Asirio se enfrentó a lo largo de su historia.Tampoco se puede decir que no haya existido ninguna evolución en la técnica escultórica de los relieves asirios; más bien todo lo contrario. Así, observando conjuntamente relieves del palacio de Nimrud (siglo IX a.C.) y los de Nínive del siglo VII. a.C. se puede llegar fácilmente a la conclusión de que existen bastantes diferencias estilísticas. En las escenas más antiguas, las batallas se representan de una forma menos realista, con pocos soldados, y se tiene poco cuidado a la hora de considerar los diferentes tamaños entre carros, soldados y mismo edificios. En los relieves de Nínive, las figuras talladas en bajorrelieve presentan un estudio mucho más preciso y mayor de los detalles, y algunas veces la calidad de la técnica del escultor es tan grande que incluso sobresalen de la piedra y parecen ocupar un espacio tridimensional.
continuará