Micénicos, minoicos y la Guerra de Troya

jueves, 23 de agosto de 2007

Imaginad por un momento que sois pequeños y vuestro abuelo tiene por costumbre leeros “El Señor de los Anillos” y “El Silmarillion”, así que crecéis oyendo las gestas de Fëanor, Turín, Aragorn, Frodo y Gandalf. Imaginad que crecéis y os convertís en comerciantes de éxito, y ahorráis mucho dinero, y entonces, os vais de vuestra ciudad con el propósito de encontrar las ruinas de Minas Tirith, porque estáis seguros de que La Tierra Media existió en realidad. Imaginad que superáis las risas y desprecios del gremio arqueológico y vais a un exótico país y comenzáis a excavar en determinados lugares que coinciden con las detalladas descripciones que vienen en esas obras. ¿Friki, no?
Imaginad ahora que encontráis Minas Tirith.

Pues esto hizo Heinrich Von Schliemann en el siglo XIX (en mi opinión, el primer antecesor de friki) , sólo que no se trataba de la Tierra Media, sino de “La Iliada” y “La Odisea”, y no buscaba Minas Tirith, sino Troya. En efecto, inspirado por la lectura de dichas obras, se convenció de que Troya y el pueblo aqueo debió haber existido en realidad, en contra de la opinión del momento, que consideraba todo una maravillosa invención.
Así que un buen día, Schlieman reunió su capital y se fue a la costa mediterránea de Turquía. Tras consultar a ciertos estudiosos locales, comenzó a excavar sobre una colina que dominaba una extensa llanura, en la que se veía también otra colina (que se parecía mucho a la famosa colina de Batiea descrita en la Iliada, al pie de la cual se enfrentaron Menelao y Paris. ¿Y sabéis qué? Encontró Troya. Y no una sola Troya, sino nueve ciudades sucesivas, edificadas una sobre otra a lo largo de los años. Diversas pruebas parecen confirmar que la Troya de Homero estaba situada en el nivel VII. No satisfecho con esto, Schileman se fue a Grecia, al Peloponeso, y buscó la antigua Micenas, la ciudad del rey Agamenón. ¿Y sabéis? También la encontró.

Lo que Schliemann encontró eran los restos de una antigua civilización, la de los pueblos micénicos (ligeramente posterior a la de los pueblos minoicos de Creta, pero muy relacionadas). Estas culturas de la edad de Bronce prosperaron a lo largo del segundo milenios antes de Cristo por Grecia, las islas del mar Egeo y la costa de Turquía. Esta civilización compartió su parcela de poder con los hititas, civilización también olvidada hasta las excavaciones del siglo XX, y con Egipto.
Todos estos pueblos, cuya civilización fue verdaderamente notable, desapareció en una sola generación, debido a la hecatombe causado por los Pueblos del Mar, pero esta es otra historia que será contada en otro post.
Los pueblos micénicos y minoicos hablaban un antiguo dialecto del griego y tenían una escritura pictórica llamada lineal B. No tenían letras, sino algo más parecido a los ideogramas, como los chinos (un signo escrito= a una idea). Estaban divididos en muchos reinos, gobernados desde un palacio, y su economía se basaba en el comercio marítimo. Este tipo de reinos son denominados “Talasocracia”, gobiernos basados en el control del comercio marítimo de mercancías.
Las excavaciones de los palacios (como el de Cnosos en Creta, o el de Micenas) , han revelado que estos pueblos eran enormemente avanzados, disponiendo de redes de abastecimiento de agua y de saneamiento de aguas fecales, baños, amplios salones etc. Poseían grandes archivos de población, medidas, producción y tratos comerciales, centralizados en palacios y un gran número de funcionarios. Por las pinturas de dichos palacios y esculturas recuperadas se aprecia verdadera sofisticación en su vestimenta y en su forma de vida. En concreto, la civilización Minoica, que se desarrolló en la isla de Creta, fue muy influyente en los micénicos. A este pueblo debemos el mito del rey Minos, el laberinto y el Minotauro. Se sabe que ya por aquella época celebraban festejos sagrados en los que los jóvenes saltaban sobre feroces toros, siendo este la primera referencia a la tauromaquia, que se mantiene en la península ibérica.
Dentro de estos pueblos, se distinguen tres periodos, pero en DBA sólo se recogen los dos últimos: era pre-palaciega, era antigua de los palacios (2000 a.c. a 1600 a.c) y era tardía de los palacios (1600 a 1200 a.d.C.). La era antigua termina con el violento terremoto de Santrlini, que destruyó numerosos palacios insulares, pasando desde ese momento el peso del poder a los micénicos continentales (Micenas, Esparta, etc.). Este cataclismo se supone que pudo inspirar el mito platónico de la Atlántida, ya que los pueblos que perecieron eran enormemente avanzados.
Homero escribió la Iliada y la Odisea en el siglo VIII a.d.C, por lo que a veces no es fácil discernir qué aspectos de su historia responden a la realidad de su época y qué otras partes son realmente descripciones de estos antiguos pueblos, pero por lo que se sabe, los micénicos, como todas las civilizaciones de su época, tenían una élite guerrera que luchaba básicamente desde carros ligeros, con armas y armaduras de bronce, asistidos por filas de lanceros escasamente protegidos, pero con grandes escudos en forma de torre o en forma de ocho. Los aurigas se dedicaban a lanzar jabalinas y en ocasiones, bajaban de los carros para luchar a pie con sus espadas y lanzas. No obstante, las armaduras de los aurigas, la llamada armadura “dendra” o dendrítica, hecha de pesadas láminas de bronce de gran tamaño, era demasiado pesada para ser práctica en el combate a pie, sobre todo si se prolongaba. En cuanto a los lanceros, Homero describe sus formaciones como cerradas, con largas lanzas y muros e escudos impenetrables. Los escudos estaban hechos con pieles de buey sobre bastidores de madera, reforzados con bronce en el contorno y en el centro.

La Iliada cuenta la guerra de Troya, aunque actualmente se piensa que no hubo una sola, sino varios ataques desde los reinos de Grecia a Troya, porque dicha ciudad, situada cerca del Helesponto, el estrecho que une el Mediterráneo con el Mar Negro, controlaba el tráfico marítimo por él, por lo que era de vital importancia para el comercio, por más que nos atraiga la idea de una guerra iniciada por una mujer. Es una obra maravillosa, en la que tanto mortales como dioses toman partido en la guerra en uno u otro bando, con personajes increíbles en ambos bandos. Sobre todo llama la atención la complejidad de los personajes. A Agamenón, Menéalo, Paris, Patroclo, Aquiles, Héctor, Paris, los vemos llorar, temblar de miedo, huir, sobreponerse y seguir adelante luchando como jabatos, dotándoles de una profundidad manifiesta, que convierte a esta obra en un clásico, es decir, que si se lee ahora, 2700 años después de escribirse, sigue pareciendo moderna y que refleja a los mismos tipos de personas que conocemos hoy en día. Me gustó sobre todo el que se deje entrever cierta amargura en los héroes conforme van muriendo unos y otros. La historia es más o menos conocida (y tergiversada por el cine), así que me limito a recomendar encarecidamente su lectura.

Las listas que representan los ejércitos de estos pueblos en DBA son la “I/18, Micénicos y minoicos tempranos”, y la “I/26, micénicos tardíos y la Guerra de Troya”.
En la primera se ven carros pesados en alternativa con carros ligeros, conducidos por la élite guerrera, y piqueros, guardias y soldados profesionales, equipados con grandes escudos y lanzas largas ya que representan la época dorada del sistema talasocrático, con palacios en su apogeo y una estructura militar más regular y profesional. También hay algunas peanas de Ps, que representan a los pastores y honderos insulares.
La segunda de ellas representa el periodo tardío y en decadencia de los micénicos, justo antes de desaparecer. El ejército responde a las descripciones de Homero, así que vemos carros ligeros, que pueden desmontar como Bd. Estos elementos son la tercera parte del ejército. Luego vemos lanceros (ya no Pk, que requieren un ejército más profesional) equipados con los escudos y las largas lanzas, tal y como los describe la Iliada, y Ps, siempre útiles. Además, hay algunas variantes para diferenciar troyanos y aqueos. Los aqueos pueden meter 2 elementos de Wb, que representan a los mirmidones de Aquiles o bien dos elementos de Pk, que representan a los soldados del viejo y sabio Néstor, herederos de la estructura militar del micénico temprano. Los troyanos pueden meter una peada de Aux y otra de Bd, representanto a auxiliares asiáticos y a los temibles guerreros Lukka.

Que yo sepa, Essex, Museum y Magíster Militum tienen miniaturas para estos ejércitos. La infantería suele ir desnuda, y las de Magíster son las más fieles, además de las más bonitas con diferencia. Además, ahora he visto un pack que puedes pedir para tener todas las opciones. En el futuro me haré un ejército de micénicos, sin duda, y en el campamento pienso poner un par de barcos varados pintados de negro, tal y como los describe la Iliada.