Al Mansur bi Llah, Almanzor, el victorioso de Ala

viernes, 11 de abril de 2008

Nuestro colega generalinvierno nos ilustra con un magnífico artículo sobre el azote de la cristiandad Almanzor.

Muhammad ibn Abi, el Almanzor de las crónicas, fue el terror para toda una generación de gobernantes y súbditos cristianos. Durante años los reinos y condados cristianos sufrieron la derrota y devastación de sus tierras de la mano del gran caudillo musulmán. León, Santiago, Barcelona y Salamanca fueron algunas de las ciudades arrasadas por los ejércitos de Al-andalus bajo el mando de Al Mansur, el cual dejo la vida sin conocer la derrota en 23 años de enfrentamientos contra los estados cristianos del norte.

El Califato Omeya

A la rapida conquista de Hispania por las tropas musulmanas le siguio la instalación de un emirato dependiente de Damasco, comenzando la historia de la Al-Andalus musulmana. Este poder no domina en toda la peninsula, grupos cristianos mantienen en el lejano norte una serie de pequeños estados independientes (aunque a menudo tributarios), que poco a poco se fueron extendiendo hacia el sur. La convulsa situación del emirato, con sublevaciones populares y de los propios gobernadores musulmanes, impidio la detención del lento pero inexorable avance cristiano.

A mediado del S.VIII la dinastia Omeya es aniquilada por los Abasies, suplantandoles en el poder. El unico Omeya superviviente, Abd-al-Rahman I, se traslada a Al-Andalus y se hace con el poder, declarando en el año 156 de la era musulmana (756 de la cristiana) emir independiente. El 317 (929), el emirato se convierte en Califato (independiente tambien en materia religiosa) de la mano de Abd-al-Rahman III, empezando la que posiblemente sea la epoca de esplendor politico, cultural y economico de Al-Andalus.

El segundo Califa, Alhaken II, gobierna un extenso territorio, incluyendo la peninsula al sur del Duero por el Oeste y del Ebro por el Este, y la parte occidental del Magreb, bien directamente con guarniciones militares o mediante tribus leales.

Muhammad ibn Abi Amir

La familia de Muhammad ibn Abi Amir, de origen Yemeni, se instalo en Hispania junto a los primeros árabes traídos por Tariq, fundando un pequeño y prospero clan amiri. Muhammad ibn Amir nace el 326 (938), desconociendose la fecha y el lugar exactos. Tras estudiar leyes en la capital califal, Cordoba, Ibn Abi emprende una fulgurante carrera política, que le permite ir ascendiendo en el escalafón administrativo de la dinastía Omeya: de escribano a intendente del heredero Abderraman, jefe de la policía (Shurta) y gobernador de los territorios Omeyas en el norte de África, comenzando una fructífera relación con las tribus beréberes, que le proveerán de guerreros durante toda su regencia.

En el 365 de la era musulmana (976) muere el Califa Alhaken II, empezando la habitual lucha de poder entre los posibles sucesores. Uno de los hijos de Alhaken, Hixem II, de solo once años de edad, será el elegido para suceder en el Califato, gracias a la alianza de su madre (de origen vascon) Aurora, con el visir Yafar al-Mushafi y el propio Ibn Abi, por entonces administrador de los bienes de Hixem. Serán los mercenarios de Ibn Abi los que ejecuten al rival de Hixem, el hermano del Califa muerto, Al Mugirá.


Hayib de los Omeya

Ibn Abi Amir busca nuevos aliados para su asalto al poder, casándose el 977 con la hija del poderoso general Galib, el gobernador de la marca Media y jefe del poderoso ejercito califal allí estacionado. Con este nuevo apoyo, y con los fieles beréberes traídos del Norte de África, expulsa a al-Mushafi y se proclama hayib o visir, trasladando la administración (y al propio joven califa) a su residencia personal Madina al-Zahira (Medina Azhara). En el 981 Hixem II delega sus poderes en su hayib o valido, comenzando la época expansiva del Califato Omeya.

Hasta ese momento Almanzor y Galib habian dirigido un total de 10 aceifas por territorio cristiano. Una aceifa era una campaña de unos 40 dias, generalmente en primavera o comienzos de verano, con el fin de tomar botin, esclavos y destruir las fortificaciones cristianas. El objetivo de estos primeros ataques de Almanazor (aparte de atraerse al ejercito) es el de destruir la linea defensiva del Duero, para lo cual arrasa Ledesma, Atienza y Zamora, entre otras poblaciones. La guerra de entonces es cruel, no hay prisioneros, solo pasados por las armas o esclavos, de los cuales solo en Zamora se trae 10.000.

El desmesurado poder alcanzado por Alamanzor le enfrenta a su suegro, el eslavo Galib. El ejercito de la Marca, estacionado en Medinaceli y compuesto en su mayor parte por arabes y eslavos, se enfrenta a Almanzor y sus bereberes; en un primer enfrentamiento Almanzor es rechazado, pero poco despues, en el 981, Galib se alia con leoneses, castellanos y navarros para combatir cerca de Osma a su yerno. Poco antes de la batalla Galib muere fortuitamente (¿asesinado?) y los ejercitos coaligados son destrozados.

A su vuelta a Cordoba arroja la cabeza de Galib a los pies de su hija (y esposa de Almanzor):

“Hágase la voluntad de Alá”

En el 983 derrota otra coalicion cristiana en Simancas, persiguiendo a los vencidos que intentan protegerse en el castillo de la ciudad. Los habiles bereberes consiguen entrar junto a los huidos, manteniendo la puerta abierta para que pase la caballería andalusi. Los defensores se rinden y son pasados a cuchillo.

A su regreso, cargado con un enorme botin, el pueblo cordobes le vitorea:

Al Mansur, Al Mansur.

Pero lo peor para los reinos cristianos por llegar; su siguiente objetivo: Barcelona.

Alamanzor cobraba tributos de los leoneses, teniendo como unico rival al conde Garcia Gonzalez, castellano. La idea de Almanzor de arrasar Castilla y Alava torna a una aceifa sobra los territorios del condado de Barcelona (aun dependiente de los carolingos), entonces pugante ciudad fronteriza. En el verano del 985, tras un avance relampago, las tropas califales se lanzan al asalto. La guarnicion es arrasada y sus habitantes pasados a cuchillo o esclavizados (excepto los capaces de pagar un fuerte rescate, los ricos siempre han vivido bien). Al Mansur manendra durante meses tropas en la ciudad, aunque nunca pretendio incluirlas en sus dominios.

Bermudo II, nuevo rey leones, aprovecha para expulsar a las tropas que ha dejado Al Mansur en la linea del Duero. Durante los cuatro años siguientes el Victorioso hara pagar caro a los leoneses su atrevimiento: Salamanca, Toro, Coimbra, Astorga....ni siquiera la capital, Leon, se salva del fuego y la muerte. Sin duda el fin del mundo se aproxima al compas del nuevo milenio (el efecto 1000....). Nada detiene a Al Mansur.

Uno de los hijos de Al Mansur, Abdala, se escapa de la tutela de su padre y se refugia en el unico lugar que aun desafia su poder, la Castilla de Garcia Gonzalez (el de las BLANCAS MANOS del Romancero). Al Mansur decide acabar con el castellano: Burgos, La Rioja, Vasconia.... la destruccion se enseñorea por todaCastilla, hasta que Garcia devuelve a su Huesped con la promesa de que su vida sera respetada. Mas o menos, pues fue asesinado al poco. El propio conde castellano sera herido y capturado, muriendo en Cordoba poco despues.

Nada, ni nadie, detiene a Al Mansur.

A continuación Al Mansur se dispone a lanzar un golpe mortal a leoneses, pretende acabar con el lugar santo por excelencia, la propia tumba de Santiago.
Al Mansur concibe un golpe al corazon de la Cristiandad, centro de culto del occidente europeo. Para tal fin reune un poderoso ejercito que marchara desde Cordoba, mientras otra fuerza lo hara via maritima por la costa de la actual Portugal.

La fuerza prinicipal parte acabando la primavera del 997, atravesando las tierras devastadas del bajo Duero. Al llegar a Galicia recibe el apoyo de varios nobles locales opuestos a Bermudo, con los que entra en una semi desierta ciudad de Santiago (Bermudo fue a refugiarse a las montañas astures).

Sus tropas se dedican durante 7 dias a destruir concienzudamente obra y vida, solo se respeta el sepulcro del Apostol. Cuenta una leyenda que alli se encontro un peregrino, que respondio que iba a orar a Santiago. Superstición o piedad lo cierto es que Al Mansur no toca piedra del recinto. ¿Que hubiera ocurrido con un Camino de Santiago sin reliquias? ¿hubiera habido peregrinación, intercambio economico, cultural? yo soy de la opinión de que poco hubiera cambiado (ya hubieran puesto los restos de Isidoro, ¿Camino de Isidro?, queda mejor Santiago, eso es cierto).

Llega el año 1000, el mundo no se ha acabado, pero casi. El nuevo Conde de Castilla forma otra confederación militar contra Al Mansur, a su lado el Abarca, rey de Navarra y los leoneses de Bermudo. Raudo acude Al Mansur con el ejercito califal y las tropas de la Marca. El combate se da en Cervera, tierras alto castellanas. El resultado en un primer momento, incierto. Los castellanos y navarros aportan la mejor caballería pesada del momento, sin rival en campo abierto.
Sin duda los caballeros cristianos superaban ampliamente en el choque a sus rivales, si bien estos maniobraban con más facilidad. la caballería navarro-castellana consigue repeler a los agarenos, provocando numerosas bajas. La superioridad numerica de las fuerzas de Al Mansur pronto se deja sentir, quedando el encuentro indeciso. Las tablas se rompen de forma casual. un movimiento de flanco de la caballería andalusi hace temer un ataque por la espalda cristiana; los jinetes empiezan a recular y lo que empieza como un leve temblor en la linea acaba en alocada huida, cobrada a un alto precio en sangre cristiana. Al mansur ha tenido hasta 1.000 muertos, una alta cifra para las batallas del S.X. Por contra los coaligados han perdido la mayor parte de su ejercito, y en venganza la parte sur del reino navarro y Castilla son pasadas a fuego.

No hay manera de acabar con el demonio. Nuevas razzias asolaran Leon, Castilla y Navarra.

La ultima aceifa
En julio del 1002 Al Mansur se dispone a lanzar su aceifa número 52; y ultima. El objetivo es otro icono cristiano, el monsterio de san Milan de la Cogolla, en tierra castellana (hoy La Rioja). Desde Madinat -al-Salim (la actual Medinaceli) parte el ejercito de la Marca, pasando a fuego el monasterio. Los castellanos rehuyen el combate, se sienten debiles ante las tropas del anciano de 72 años, el Victorioso de Ala. Sin embargo Al Mansur se siente enfermo y la expedición regresa. Por tierras de Soria la enfermedad acaba con Almanzor, posiblemente mientras caballeros cristianos de Garcia Sanchez realizan una incursión en la retaguardia musulmana, lo que dará lugar al mito de la batalla de Calatañazor, historia inventada por la Cristiandad, incapaz de derrotar a Al Mansur en vida.

Su cuerpo se cubre con ladrillo extraido del polvo que el dictador hacia recoger de sus ropas de campaña.

La obra de Almansur
La obra militar de AlMansur es insuperable en todo el Califato o en el emirato. la frontera retrocede hacia el norte y todos los estados cristianos son tributarios de Cordoba. Sin embargo en su propio triunfo esta el fin de la obra de Al Mansur; la dictadura amiri continua con su hijo Abd al-Malik, disminuyendo la importancia del Califa, lo que empezara a provocar el descontenteo en la corte cordobesa. la pronta muerte de Abd al-Malik traera a Sanchuelo, hijo de Almansur con una cristiana, al poder. Su intento de suplantar al Califa legitimo traera su muerte y la división del califato, degenerando en los reinos de Taifas y la posterior invasión almohade.

Pero eso es otra historia.

De las puertas de Santiago
Al Mansur emprendio la campaña contra Santiago de Compostela cuando más fuertes eran las voces en su contra, provenientes del circulo del Califa. Una insurrención estaba a punto de comenzar cuando Al Mansur volvio con un rico botin de su aceifa gallega, incluyendo las campanas y puertas del templo de Santiago. Los conspiradores, ante el fervor popular, tendrian que esperar otra ocasión (que nunca llegaría).

Cuentan las cronicas que Fernando III, el Santo, hizo volver las campanas a Santiago, empujadas por (esta vez) prisioneros agarenos. Curioso, pues parece ser que las campanas fueron refundidas para fabricar lamparas para la mezquita de Cordoba.

El Ejercito califal bajo Al-Mansur

Tradicionalmente se ha aceptado la división del ejercito, sociedad y estado musulman en tres partes bien diferenciadas: arabes y sus descendientes (como Al-Mansur), bereberes del Norte de Africa y eslavos (como Galib).

El ejercito califal se organizaba en dos cuerpos principales, uno bajo el mando directo del Califa (o su valido) radicado en Cordoba, y las tropas que guarnicionaban la frontera, dividivas a su vez en marcas, cada una al mando de un qa´id. La marca más importante era la Superior, con base en Medinaceli (Soria). Las tropas fronterizas se componian de bereberes con mandos arabes o eslavos, mientras que los califas se reservaban tropas de gran fidelidad, como eran los eslavos y arabes.


A estos cuerpos permanentes (o casi) s eles unian dos fuentes de reclutamiento ajenas al sistema militar tradicional: la primera los mercenarios cristianos, fundamentalmente caballeros montados; y por otra parte los Guzzs o voluntarios, reunidos para una campaña determinada, por motivos religiosos oen busqueda de botin.

Las fuerzas en campaña se articulaban en infantes rachchala y jinetes fursan. Los de a pie se dividian en masas de arqueros y lanceros, cortos de blindaje y especializados en el combate defensivo.

La caballería se dividia en ligera y pesada, si bien esta ultima no se podía comparar a la cristiana, a pesar de empezar a usar el estribo para la monta.

Al-Mansur trajo tribus completas de bereberes, lo que si bien mejoro la capacidad militar del sistema tambien seria una de las causas de su quiebra.

La tactica musulmana era sencilla pero muy eficaz: esperar la carga cristiana, aseteandola y envolviendola por los flancos con su caballería de mayor movilidad. Conviene recordar que los jinetes cristianos acostumbraban a mandar el caballo estribados, mientras que los andalisis, al guiarlo con las rodillas, podian combatir y efectuar giros sobre la silla. La caballería musulmana podia precipitar el combate lanzando cargas cortas, esperando atraer a los jinetes cristianos a las filas propias.



El enemigo

Una sensación de supremacia, merced a las victorias de mediados de siglo, llevara al desatre a más de un tenente cristiano. La tactica critiana radica en la carga de sus jinetes, precedida por cortinas de flechas. La falta de flexibilidad de la caballería cristiana obligara a adoptar tactica y equipos similares a los de sus enemigos.

Pintando en el año 1.000

Los ejercitos califales no son vistosos, predominaran los tonos oscuros de los bereberes, con escudos redondos o en forma de lagrima. Algo más vistosos son los jinetes andalusis, con armaduras de cota y yelmos conicos, a imitación de sus enemigos.

Los cristianos mantienen los mismos escudos (el de forma de cometa es algo posterior) y el blindaje, reservado a los más acaudalados, se compone de lorigas de mallas y cascos conicos de dos piezas. Y sobre todo, nada de castillos y leones en la heraldica, ambos signos son de un siglo posterior. Solo la cruz.



Al Mansur en DBA

Representar un ejercito califal no representa mayor problema que elegir la lista: III/34. Andalusíes. 710 d.C. - 1172 d.C., sobre la opción (b) 766-1172 d.C.: 1x3Cv (Gen), 1x3Cv, 2x2LH, 6x2Ps, 2x4Sp.

Pocas opciones, pero sin duda es uno de los ejercitos más maniobrables del juego.