Otoño de 456 AD, cerca de la actual St. Malo, Francia.
Una incesante llovizna ha estado cayendo durante los últimos días y una espesa niebla cubre, como un fantasmal manto, toda la región. Ebermund había dispuesto a sus hombres abrigados junto a la base de una loma. El misterioso círculo de piedras que coronaba la colina ponía nerviosos a los guerreros godos pero, al menos, a su resguardo habían podido encender un precario fuego con el que calentar sus huesos, entumecidos después de más de una semana de este horrible clima.
Hacía poco más de un mes Ebermund había aceptado dirigir la pequeña partida de guerra con la esperanza de conseguir botín y cierto renombre ante sus superiores, pero los resultados no podían ser más desalentadores: apenas un puñado de aldeas miserables y el rumor de Riothamus corriendo de boca en boca entre sus hombres. Riothamus, ese dichoso caudillo britano cuyo nombre era musitado como una oración por los habitantes del norte de la Galia y susurrado con terror por los godos. Un fantasma desdibujado pero ominoso, como unas hinchadas nubes negras que con precariedad contienen el poder de una tormenta.Apenas empezaba a despuntar el alba cuando el grito de Fredegar, que esa noche hacía la última guardia, despertó a los incursores godos: ¡Britanos, britanos! Ebermund se puso en pie como un resorte, incapaz aun de decidir si estaba despierto o seguía atrapado por el intranquilo duermevela plagado de espectros y enemigos inalcanzables. Buscó con el tacto la espada que descansaba juto a él mientras seguía con su mirada el dedo de Fredegar. Allí arriba, en lo alto de la colina, como un sueño del pasado, aparecía un jinete entre las grandes piedras grises. Piedras grises, niebla gris, ropajes grises... y un draco rojo, agitándose y gimiendo al viento.
Surgiendo de entre la bruma fueron materializándose nuevos jinetes sobre caballos acorazados, con largas lanzas que descansaban sobre sus hombros y que debían empuñar con ambas manos. ¡Arriba idiotas! ¡Formad, formad! - ordenó Ebermund. Sus hombres obedecieron apresuradamente -lamentándose aquellos que habían decidido despojarse de sus cotas de malla para dormir-, tomando sus lanzas y embrazando los escudos con tanta celeridad como les fue posible.
Apenas habían podido conformar una improvisada línea de batalla cuando el grupo de Tharasmund, en la retaguardia, se puso a gritar presa del pánico. Ebermund apartó a empellones a los hombres que estaban a su alrededor y entrecerró los ojos intentando discernir que era lo que estaba sucediendo.
Allí estaba, surgiendo del bosque sobre un impresionante caballo protegido por una pesada barda completa. No podía ser otro. Era un hombre robusto, de cabello castaño y una cuidada barba. Protegía su cuerpo con una elaborada armadura de placas y cota de malla, lucía un impresionante yelmo con incrustaciones y una cimera roja caía sobre sus hombros. Una de sus manos sujetaba una larguísima lanza que apoyaba sobre su hombro, mientras en su antebrazo izquierdo portaba un pequeño escudo blanco con un dragón rampante rojo.
Sonó un cuerno como un sobrecogedor gemido y los caballos comenzaron a moverse. Al paso primero. Al trote un pestañeo después. Y pronto en una carga salvaje que hacía atronar el suelo y saltar por los aires pedazos de tierra húmeda. Los britanos bajaron sus lanzas sujetándolas con ambas manos y gritaron al unísono como el rugir de un millar de dragones.Riothamus es un personaje de leyenda casi desconocido, uno más de esos héroes anónimos de la apenas esbozada Edad Oscura, pero que jugó un importante papel en la creación de uno de los mitos que ha pervivido hasta nuestros días, y ¿no es la memoria una forma de inmortalidad?
Conocemos dos documentos en los que se menciona a Riothamus: las crónicas góticas de Jordanes y una carta que le envía Sidonius Apollinaris, obispo de Clermont Ferrand.
La carta de Sidonius pide explicaciones a Riothamus por unos esclavos que los britanos han liberado. En esa época Armórica estaba actuando como un foco de atracción para un amplio grupo de seres humanos; desde colonos britanos, hasta esclavos y hombres ligados a la tierra que aprovechaban la debilidad del Imperio Romano para escapar de sus amos y de la amenaza de los godos.
En su trabajo sobre los godos Jordanes describe a Riothamus como un poderoso caudillo de los britanos, tanto isleños como aquellos que se habían asentado al otro lado del canal, en la región de la Armórica que hoy conocemos como Bretaña Francesa.
Riothamus parece ser una latinización del britónico Rigotamos, que podríamos traducir como "rey de la mayoría" o "rey supremo" (encontramos la misma raíz que rex, -rix o righ).
Sería demasiado aventurar que Riothamus reinase sobre toda Britania, pero parece que por aquella época los reinos de Kernow y Dumnonia podían estar unificados y que las gentes de Benoic guardaban cierta relación con sus "polis" de origen como clientes.
Nuestro protagonista parecía ser un importante personaje dentro del complejo esquema de reyezuelos y caudillos que se repartían la isla de Britania tras la apresurada partida de las legiones romanas. Y debía destacar especialmente entre ellos porque el mismo emperador Procopio Antemio solicita a Riothamus ayuda contra los godos que asolaban la Galia y este acude a su llamada con la nada despreciable cantidad de 12.000 hombres.Esta gran aventura continental de Riothamus no llega a buen término, ya que Eurico, rey de los visigodos, intercepta al caudillo britano antes de que sus fuerzas puedan unirse a los romanos y sus otros aliados: francos y burgundios. Aquí hay mucho espacio para la especulación, ya que algunos autores afirman que Riothamus pudo haber sido traicionado, puesto que alguien debería haber informado a Eurico del desembarco de los britanos. Un candidato para encarnar a este villano parece ser Arvandus, un siniestro personaje amigo de Sidonius Apollinaris y prefecto del pretorio en la Galia. Otras fuentes identifican a este tal Arvandus como sobrino de Riothamus. Ambas teorías no tendrían por qué ser incompatibles.
En cualquier caso los hechos parece haber coincidido con la muerte de Antemio y la subida al trono imperial de Anicio Olibrio, que sufrió un agitado reinado.
La batalla entre Eurico y Riothamus debió ser realmente sangrienta y finalmente el rey britano fue derrotado, huyendo con un puñado de supervivientes a una ciudad de la Galia burgundia llamada -¡atención!- Avallon.
Tras imponerse a las tropas isleñas Eurico derrotó a los romanos, haciéndose con el control de la ciudad de Arverna y el resto de territorios galos que aun estaban bajo el control imperial.
Parece ser que, antes de que estos hechos tuvieran lugar, Riothamus ya había participado en varias campañas en Armórica protegiendo a sus súbditos bretones, mientras mantenía una guerra constante contra la presión de los sajones en la propia Britania (en este punto no sería descabellado imaginar que fueran los sajones quienes advirtieran a los visigodos de la maniobra de su enemigo común). Esto viene a destacar la importancia militar del líder britano, capaz de desplazar una gran fuerza al continente cuando en casa debía permanecer en un continuo estado de guerra con los sajones, atento ante las correrías de los incursores irlandeses y vigilante ante la velada amenaza del resto de reinos britanos, como Gwent y Powys, envueltos en las habituales rencillas de los caudillos isleños.Otra fuente, sin duda fascinante, es la lista de reyes de Dumnonia, donde un tal Riotham aparece mencionado como hijo del rey Deroch I o tal vez Deroch II. La confusión parece deberse a un constante estado de conspiraciones y a errores en la redacción del documento, ya que una sub-fuente principal es una serie de biografías de santos. En cualquier caso parece razonable pensar que este Riotham ap Derech fuese una contracción de Riothamus... especialmente conociendo la biografía del personaje. Al parecer, este tal Riotham fue desterrado de Dumnonia por un usurpador tras la muerte de su padre. Riotham buscaría refugio en Benoic, donde haría fortuna y aliados, y desde donde regresaría a su patria para enfrentarse y matar al usurpador (¿tal vez su propio hermano Riwal Deroc ap Derech?).
Después de conocer estos datos sobre la biografía de Riothamus es lógico que el lector relacione en mayor o menor medida sus aventuras y batallas con Arturo. No sería el primero; varios autores defienden esta hipótesis. Si aceptamos que Riothamus es un título podríamos intentar poner un nombre propio al personaje... tal vez Ambrosius Aurelianus, a quien muchos identefican con el propio Arturo
Por otra parte la fuerza militar del personaje y sus aventuras a uno y otro lado del canal parecen ser un reflejo (o un calco) de Arturo, que también sería rey de Dumnonia y pasaría parte de su juventud en Benoic.
El odio de la Iglesia también parece ser común. Arturo -menospreciado por Gildas- pudo haberse servido de expolios en iglesias para sufragar sus campañas, mientras Riothamus se ganó la animadversión de Sidonius Apollinaris liberando siervos y esclavos propiedad del propio obispo o de sus clientes. También es sugerente pensar que ambos personajes, educados siguiendo la tradición militar romana, podrían ser practicantes del mitraísmo, uno de los más sólidos oponentes del cristianismo y que arraigó con fuerza entre los soldados romanos. También podrían haber sido bastante permisivos con los fieles paganos; en Britania la Iglesia aun se esforzaba por aplastar la última resistencia pagana tanto de los seguidores de la tradición celta original y la romana, así como fieles de cultos orientales, como Ísis o el propio Mitra.
La traición también forma una parte importante en la historia de ambos personajes; Mordred y Arvandus, hijo y sobrino, precipitaron la caída de los héroes.
Finalmente el traslado a Aval(l)on parece la coincidencia mas llamativa. Ambos viajan a tal lugar aun con vida y las andanzas de los dos parecen desvanecerse en ese punto.
Riothamus en DBASi queremos ponernos en la piel del caudillo britano en DBA no tendremos que pensarlo demasiado, nuestra lista es II/81. Sub-Roman British. Concretamente la sublista c), donde el general Kn nos permitirá representar una cierta épica.
Nuestros enemigos serán sajones, irlandeses y visigodos, o tal vez otros reinos britanos. Incluso pictos, si queremos representar campañas norteñas.
Muchas marcas fabrican miniaturas apropiadas de la Edad Oscura, entre ellas cabría destacar Essex, ATF y Old Glory.
Riothamus: ramificaciones del mito artúrico
martes, 16 de junio de 2009
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Etiquetas: britanos, godos, historia, rey arturo, romanos, sajones
Sajones, anglos y jutos: invasores en Britania.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Saludos. En este artículo trataremos del interesante periodo que transcurre entre la retirada de los romanos de la isla de Britania y la invasión de los normandos, pueblo al que estudiaremos en otro artículo. Asistiremos así al nacimiento de una influyente nación. Recordemos que en el artículo de la Britania Post-Romana, nuestro colega Endakil nos describía los avatares de los habitantes de Britania tras la retirada romana: cómo se organizaron para mantener el orden romano, y de cómo aquel azaroso periodo nació la leyenda de Arturo.
A pesar de los esfuerzos de estos ciudadanos, se puede decir que en el siglo V de nuestra era, los territorios más al norte de la antigua provincia romana estaban siendo atacados por los pictos. Las defensas romanas habían sido desatendidas. No había suficiente poder en la isla para detener a los incursores del norte. Es entonces cuando el rey britano Vortigern, buscando desesperadamente tropas de calidad, contacta con mercenarios del continente europeo.
Recordemos que en el siglo V, el imperio romano occidental se descompone rápidamente, y numerosas tribus germanas cruzan la frontera del Rin, penetrando en el imperio. Entre estas tribus encontramos a los sajones (en lo que ahora es Alemania), los anglos y los jutos (éstos ubicados en la península de Jutlandia, lo que hoy es Dinamarca).
Bien, pues al parecer, Vortigern contrató algunas partidas de guerra entre estas tribus. Eran fieros guerreros, y no tardaron en repeler a los pictos y a los escotos, pero una vez terminado el trabajo, vieron que aquella tierra estaba presta a su conquista. De este modo, las tribus de anglos, jutos y sajones cruzaron el Canal de la Mancha y rápidamente invadieron el país. Vortigern sería recordado como un rey nefasto por ello, y así sería registrado en los anales de la Historia.Estas tribus germanas todavía eran paganas, y mantenían una feroz oposición al cristianismo, que ya estaba muy extendido entre los habitantes de Britania, si bien estos britanos romanizados no habían abandonado del todo sus raíces celtas. En este periodo es cuando aparecen figuras como Ambrosio Aureliano, o de Artorius, que intentaron detener la expansión de estos reinos paganos. Aunque consiguieron algunos éxitos, finalmente la presión germana los barrió. Así, los restos de la población romana volvieron a sus orígenes celtas, y huyeron hacia el norte y el oeste (las regiones más abruptas, Escocia y Gales, precisamente los dos países que mantienen el gaélico en la isla de Gran Bretaña), o bien se quedaron y fueron dominados por las tribus germanas.
A principios del siglo VII había establecidos una docena de reinos paganos por toda la isla: los jutos dominaban Kent, la isla de Wight y parte de Hampshire; los sajones dominaban Essex, Wessex y Sussex y los anglos, Anglia del Este, Mercia y Nortumbría.
Al mismo tiempo que el cristianismo comenzaba a extenderse entre los gobernantes de estos territorios, estos reinos luchaban sin cesar entre ellos. Nortumbría fue el primero en prevalecer, pero a mediados del silo VII, Mercia se rebeló y consiguió imponerse a lo largo de los siguientes 100 años. En la segunda mitad del siglo VIII, Offa, rey de Mercia, se autoproclamó como el rey de toda las tierras de los anglos (y por extensión, de jutos y sajones). Offa fue el primer rey de Inglaterra.
Su descendiente no fue tan hábil, y a su muerte, en el 821, el reino sajón de Wessex, tras una serie de exitosas campañas, consiguió la supremacía, y hasta la invasión normanda (que trataremos en otro artículo) en el siglo XI, los reyes del reino unido de Inglaterra serían los de la casa de Wessex. De entre todos ellos, destacó sin duda Alfredo el Grande (849-899), el único de su estirpe que mereció dicho sobrenombre.Alfredo tuvo que hacer frente a un enemigo a su altura: los vikingos, que como ya vimos, comenzaron sus incursiones a Inglaterra.
Alfredo ascendió al trono después de la muerte de su hermando Elthered. Incluso antes de ser rey, ya dirigió los ejércitos de Inglaterra en defensa de su tierra frente a los vikingos. De entre éstos emergió un astuto líder. Guthrum. Bajo su liderazgo, los vikingos daneses avanzaron por Nortumbría y Mercia. Alfredo y él midieron sus fuerzas a lo largo de once fieras batallas, con éxitos y derrotas en ambos lados, y finalmente, tomaron la fortaleza de Alfredo. Éste tuvo que huir con lo que quedaba de su ejército hacia las tierras pantanosas. Alfredo, “el rey de los pantanos”, no se rindió. En su nuevo e inaccesible territorio construyó otra fortaleza, desde la que organizó la reconquista de Wessex.
Fue una lucha difícil, pero finalmente, Alfredo venció a Guthrum. En su rendición, Guthrum y sus nobles tuvieron que convertirse al cristianismo. No obstante, Inglaterra fue dividida en dos: desde Mercia hasta el sur, pertenecería a los sajones. De ahí hacia el norte, esos territorios serían controlados por los vikingos. Los topónimos de esa parte de la actual Gran Bretaña están llenos de nombres procedentes del antiguo danés hablado por los vikingos.
Hay una excelente película inglesa, “Alfredo el Grande”, que cuenta esta magnífica historia, que deberíais ver. Aprovecho aquí para reivindicar el cine histórico hecho en la pérfida Albión. Es de lo mejorcito que hay.Durante un par de siglos, los reyes sajones mantuvieron el trono del reino unificado anglo-sajón (excepto los territorios conquistados por los vikingos). Sobre todo desde Alfredo, los sajones organizaron un sistema de fortalezas y caminos cada vez más adecuado, de manera que en los mejores años, todos los núcleos de población tenían una posición fortificada donde protegerse a menos de un día de camino.
Eduardo el Confesor, último rey sajón de Inglaterra, falleció en 1066, y Earl Godwinson, noble sajón, fue coronado el mismo día. Pero el trono fue reclamado por dos parientes de Eduardo: Harald Hadrada, el rey vikingo que había viajado por medio mundo (había pertenecido incluso a la guardia varenga de Bizancio), y Guillermo, duque de Normandía, desde sus territorios norte de Francia. Recordemos que los normandos eran vikingos a quienes los francos cedieron la parte norte del país (la actual Normandía). Estos vikingos adoptaron la religión, costumbres y modo de batalla franco, siendo totalmente latinizados en poco tiempo.Godwinson y Hadrada se enfrentaron en Stamford Bridge, y los sajones vencieron a los vikingos. Pero apenas tres días después, Guillermo, que sería llamado “El Conquistador”, cruzó el canal con su ejército. Godwinson y sus agotados sajones se enfrentaron a ellos en la batalla de Hastings, y fueron derrotados por los normandos en una batalla muy larga y sangrienta. Terminaba así el gobierno de los reyes sajones. Los normandos tomaron las riendas del poder. La dominación normanda fue el último paso en la creación de la Inglaterra que conocemos, y será tratado en el artículo sobre los normandos.
LOS EJÉRCITOS ANGLOSAJONES.Repasaremos ahora los ejércitos que en DBA cubren la historia de los invasores sajones:
Los ejércitos de invasores anglos, sajones y jutos que asaltaron la Britania ex romana están representados por la lista II/73: Sajones, Frisios y anglo-sajones tempranos.
Estos invasores, como casi todos los primeros invasores germanos, luchaban en violentas bandas de guerra. Este ejército se compone de 11 peanas de Wb y una peana de Ps, que representan a exploradores sajones.
Contrariamente a lo que se puede pensar, el guerrero sajón, incluso en esta primera época, luchaba primordialmente con lanza y escudo, y llevaban jabalinas en la mano del escudo. Sin embargo, no usaban tácticas de falange, características de los Sp, sino que se basaban en feroces y salvajes cargas para vencer al enemigo.La lista III/24, anglosajones medios, cubre el periodo de formación de los reinos sajones y sus luchas contra los invasores vikingos. De ser tribus nómadas y oportunistas, los anglosajones pasaron a asentarse en la tierra, conformando una sociedad básicamente rural, en la que se distinguían algunos estamentos. El rey y sus parientes eran los athelings, los líderes de la sociedad. A su alrededor, gobernando comarcas a modo de virreyes, encontramos a los eordolman, la alta aristocracia sajona. A este estamento se accedía por línea hereditaria, y sus miembros tenían la función de gestionar las comarcas y organizar los ejércitos de cada territorio en caso.
Los theng eran un grupo social ligeramente inferior al de los eordolman, pero al que los reyes apreciaban enormemente. Originalmente fueron la guardia personal de los reyes durante las primeras invasiones. Como recompensas, los jefes los recompensaban con riquezas y frecuentemente, tierras. Un grupo selecto de jóvenes thengs formaron la escolta tradicional de los reyes sajones. Los más experimentados y ancianos, servían a sus reyes como consejeros. Eran una suerte de baja nobleza con una fuerte componente militar.
Ya ligados al trabajo de la tierra, el siguiente escalón eran los ceorls. Este estamento englobaba tanto a los granjeros y campesinos que pagaban rentas a los nobles, como a siervos y artesanos. Eran la base de la sociedad anglosajona, el estrato económicamente productivo.Finalmente, por debajo de ellos estaban los esclavos, cuyo trabajo era muy importante en las labores rurales, aunque su vida nunca fue fácil.
La opción “a” de esta lista trata de los ejércitos con los que los reinos sajones trataban de imponerse unos a otros. Observamos que el general y otra peana son Wb. Estas peanas representan a la nobleza sajona, que estaba muy ligada a la guerra. Luego hay muchas peanas de Sp, (entre 6 y 8) que representan las levas que los nobles hacían en los territorios que gobernaban. Este tipo de hueste irregular se llamaba fyrd. Estas levas eran de campesinos y siervos, equipados con lanza y escudo, luchando en una precaria formación. Algunas pueden sustituirse por Hd, representando masas de campesinos especialmente poco duchos en las artes de la guerra.. Luego hay algunas peanas de tropas del país: Ps, o bien algunos nobles a caballo (Cv, sobre todo del reino de Nordumbría), opcional con otra Wb.
La opción “b” representa ya a los reinos sajones perfectamente asentados, que tuvieron que hacer frente más a los vikingos que a otros reinos, ya que primero Mercia y luego Wessex se hicieron con la supremacía. Éste es un ejército fuertemente ligado a la tierra. Frente a los vikingos, los sajones luchaban mediante milicias irregulares o fyrds que podían formarse rápidamente, lideradas por thengs u otros gobernantes locales. Por ello, este ejército está formado por 9 peanas de Sp, que son los campesinos, y luego opciones para meter más Sp u Hd, y Ps.
El equipamiento de estos soldados consistía básicamente en una lanza, jabalinas y un escudo redondo, como el vikingo. Las lanzas eran baratas para los soldados campesinos, y requerían poca tecnología y mantenimiento. Sólo los nobles más ricos podían permitirse una espada, pero entre los sajones, era habitual llevar también un puñal. También las mazas eran armas comunes de los soldados irregulares. Siendo cargados, los guerreros sajones mantenían el escudo separado del cuerpo para evitar las puntas de jabalinas lanzadas por el enemigo que pudieran atravesar los escudos, pero ya trabajos en combate, el escudo se pegaba al cuerpo, protegiendo gran parte de él. También solían usarlo para golpear lanzas enemigas y romper su asta.Por último, la lista III/71, anglodaneses, representa la última etapa de los reinos sajones, ya más influidos por la coexistencia con el poder de los vikingos (o daneses). En esta lista se detectan cambios importantes: la agresividad baja a 1, porque en esta época, el reino unificado de Inglaterra se limitaba a guerras en defensa de sus fronteras. En cuanto a la composición, hay un cambio importante. Tres peanas, incluido la del general, son Bd. Estas peanas representan la aparición de un cuerpo de guerreros profesionales, exclusivamente dedicados a la guerra, pagados por el rey. Eran los Huscarls, soldados profesionales lo suficientemente ricos para costearse su propio equipo, pero mantenidos con dinero de la casa real. Era un cuerpo de guerreros de élite. Las pruebas para pertenecer a los huscarls eran extremadamente duras. Estaban equipados con cotas de malla, escudos, yelmos altos (spangehelms) y unas poderosas hachas, hachas danesas blandidas a dos manos. Los escudos, al menos en la última época, tenían forma de lágrima, como los escudos normandos. No obstante, hay representaciones de la batalla de Hastings en las que aparecen escudos redondos entre los huscarls. Se piensa que fueron tomados de entre los vikingos vencidos en Stamford Bridge, ya que los sajones no tuvieron tiempo para reequiparse antes de correr al sur a parar a los normandos. Las formaciones cerradas en falange con escudos al frente están descritas entre los huscarls, que también eran capaces de luchar por separado. También parece que tuvieron arqueros de apoyo entre ellos. Harald Hadrada fue muerto por una flecha sajona que impactó en su cuello. Sus arqueros, no obstante, nunca fueron numerosos ni condicionaron las batallas. En cuanto a las hachas, eran unas armas terribles. Frente a la caballería, las usaban para cortar las patas de los caballos o sus cabezas de un solo golpe. Frente a la infantería, los huscarls se entrenaban para manejar las hachas con la hoja situada a la izquierda del guerrero, es decir, con la mano izquierda más cerca de la hoja que la derecha. De este modo, el terrible golpe impactaba al enemigo en el lado en el que no tenía escudo.
El resto del ejército está compuesto por los lanceros de los fyrd, y hay una peana opcional de Ps, representando a los arqueros sajones, que pueden dar apoyo a los Bd y Sp frente a montados.
Essex tiene una gama bastante completa de sajones. Magíster Militum tiene sólo la de sajones tempranos y medios.
Por supuesto, no hay ni que decir que se puede hacer una campaña muy bonita con ejércitos vikingos y sajones, a la lucha por imperar sobre el reino unificado de Inglaterra.
Nota: Las miniaturas mostradas en este artículo pertenecen a las colecciones de Barry Scarlett (sajones) y Neldoreth (vinkingos).
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La Britania del Rey Arturo
miércoles, 29 de agosto de 2007
Conquistada con esfuerzo Britania era una de las provincias más leales del Imperio Romano (si exceptuamos la región al norte del Muro de Adriano) y contribuía al bienestar económico del Imperio aportando, entre otros productos, valiosa plata y estaño.
La población de la isla había sido romanizada y posteriormente cristianizada en torno a las principales ciudades, aunque en el campo el sustrato pagano celta sobrevivía, pero ambas comunidades habían aprendido a convivir más o menos pacíficamente.
Las cosas pintaban así de idílicas en Britania cuando en 383aD el emperador de origen hispano Magno Clemente Máximo ordena la salida de la isla de algunas de las tropas allí ubicadas. En un primer momento nadie pareció darle mucha importancia al asunto, hasta que en 407 los nativos contemplaron con asombro y profunda preocupación como todas las tropas regulares romanas eran retiradas de la provincia de Britania. Las incursiones navales de diversos pueblos germánicos en el este, las rapiñas de los irlandeses en el oeste y el miedo a un colapso administrativo hace que los britanos supliquen al nuevo emperador que envíe allí una guarnición para hacerse cargo del orden y la defensa, y cual sería su estremecedor sentimiento de desamparo cuando recibieron la respuesta: "defendeos solos".
Afortunadamente el desastre no sobrevino súbitamente tras la retirada de las tropas romanas; las ciudades (aunque en cierto declive en esta última época del Imperio Romano) siguieron subsistiendo, la sociedad nativa celta en sus colinas fortificadas siguió conviviendo en paz con los britanorromanos, el comercio con el continente siguió vivo y, en la ahora extensa zona fortificada de los Muros de Adriano y Antonino, un pequeño estamento de oficiales de origen romano seguía manteniendo el poder y el orden.
Y esa era la situación social: los britanorromanos mantenían el control de las ciudades y sus alrededores, los caudillos celtas se enseñoreaban de sus colinas fortificadas y los "romanos" de los muros seguían fieles a su Dux Britanniarum en York, y todos ellos aceptaban ser al menos "coordinados" por una autoridad central -el antiguo Comes Britanniarum- que mantenía el orden y la paz... al menos hasta la misteriosa figura de Vortigern.
Vortigern, desde su centro de poder en Wroxester, mantuvo operativa la administración legada por los romanos e hizo que los ciudadanos reparan y cuidaran tanto las viejas fortificaciones romanas como las antiquísimas colinas fortificadas celtas. El comercio con el continente seguía vivo y el cristianismo se afianzaba en la sociedad, a pesar de que el pelagianismo (una herejía predicada por un sacerdote britano que apostaba por la responsabilidad y la propia voluntad del individuo) se extendía entre las clases populares y las gentes de las colinas mantenían su religión celta ancestral.Vortigern había estado reclutando mercenarios anglosajones para hacerse cargo del Comis Litoris Saxoni, una antigua linea de fortificaciones a lo largo de la costa oriental de Britania, para contener la amenaza de sus hermanos continentales.
El plan parecía ser ciertamente exitoso, pero alrededor de 446aD una fatídica plaga y una serie de malas cosechas impidieron a Vortigern contar con dinero o especie para pagar a sus federados germánicos y, como suele ocurrir siempre que tenemos mercenarios que no han recibido su sueldo, la situación fue complicándose hasta desembocar en una revuelta abierta.
Estos desórdenes sociales terminaron con el establecimiento de un domino anglosajón de facto de la zona sureste de la isla. Los habitantes nativos decidieron, o bien cargar con todo cuanto podían llevar consigo y establecerse más al oeste, o permanecer en sus hogares, donde se mezclaron sin demasiadas complicaciones con la minoría guerrera anglosajona convertida ahora en élite dominante.
Tan desesperada era la situación que los britanos volvieron a dirigir sus miradas a lo que quedaba de Roma y pidieron ayuda al general Aecio, héroe de los Campos Cataláunicos. Y también en esta ocasión las súplicas de los aun leales britanos volvieron a ser desoídas.
Esta desastrosa crisis provocó una confrontación de pareceres entre el Dux, el Comes y las autoridades urbanas que desembocó en la desaparición de la cohesión britana ahora que la unificadora presencia de Roma los había abandonado para siempre.
Fue en ese momento cuando apareció la nebulosa figura de Ambrosius, un nativo celta de las colinas. Muchos de los celtas, profundamente preocupados por lo alarmante de la situación, decidieron emigrar a la región de Armórica, en la actual Francia, fundando lo que aun hoy conocemos como Bretaña.
Los que se quedaron con Ambrosius decidieron luchar por su tierra. Consiguieron contener a los anglosajones y repararon parte del Muro de Adriano, aunque este estaba casi abandonado en su zona occidental y en torno a Yorkshire y la Comis Litoris Saxonis estaba perdida para siempre.
Tras la encomiable pero no demasiado decisiva labor de Ambrosius surge otro misterioso héroe llamado a permanecer vivo en las tradiciones orales y escritas hasta nuestro días: Arturo.
Entre los documentos en los que aparece Arturo y que han llegado hasta nuestros días los más importantes son el poema épico Y Gododdin, en el siglo VII e Historia Brittonorum redactada por Nennius en el sigo VIII. Posteriormente el interés por su figura se reviviría en el siglo XII se le mencionaría en Historia Regnum Britanniae de Geoffrey de Monmouth y Le Morte d'Arthur, de Chrétien de Troyes, inspirados ambos en los relatos que aun se mantenían vivos en las memorias de los exiliados en Bretaña.Se ha identificado a Arturo con diferentes origenes: el hijo de un britanorromano y una celta, el hijo de un celta y una britanorromana, el descendiente del Dux o varios héroes galeses como Owain Ddathgwyn.
Presumiblemente la teoría del héroe mestizo (con las últimas investigaciones está cobrando mucha fuerza la postura que defiende su origen de madre romana y padre celta) podría explicar el éxito que logró unificando intereses en contra del enemigo común anglosajón. Y, al parecer, su postura más que permisiva con la población que se mantenía fiel a su paganismo y algún expolio a iglesias y conventos para financiar sus actividades militares, pueden ser la causa de que no se le mencione en Excidio Britanniae y que Gildas lo situe entre los "superbus tyrannus" epíteto que dedica a los nobles britanos.
El liderazgo de Arturo parece haber conseguido no solo establecer un vínculo de unidad entre los britanorromanos y los celtas nativos, si no que logró una serie de decisivas victorias -siendo la más recordada la famosa Batalla de Baddon Hill en 516- sobre los anglosajones. Tras su muerte en 537 durante la Batalla de Camlann (Gueith camlann in qua Arthur et Medraut corruerunt) sus azañas aseguraron una paz que duraría casi un siglo y le labraron un hogar en la memoria de la humanidad y le elevaron al nivel de mito.Las guerras anglosajonas (o el Exordio Britanniae, que queda más espectacular) pueden ser un excelente trasfondo de campaña para DBA y deja un abanico muy amplio a la hora de escoger ejército además del II/81. Sub-Roman British. 407AD-945AD su lista de enemigos y aliados es amplísima E= (a) II/54a, 68a, 73, 81a. (b) II/54ab, 68a, 73, 81b. (c) II/54b, 65b, 68ab, 73, 81c, 82a. (d) II/54b, 68b, 73, 81d, III/19a, 24ab, 40ab, 45a. A= (a) II/78a. (b) II/73 o II/83a. (d) III/40ab. Un escenario de campaña similar a Ard Ri podría ser una buenísima opción.
Existen varias marcas de miniaturas que tienen en stock miniaturas para representar los ejércitos britanorromanos en DBA, como Donnington o Essex, con un amplísimo catálogo tanto para los britanos como para sus numerosos enemigos. Las miniaturas que podéis ver en este artículo son Essex. También tenéis todo un artículo sobre la construcción y el pintado de un ejército Sub-Roman British en esta misma página.
Fuentes:
- Osprey. Men At Arms 154. Arthur and the Anglo-Saxon Wars, por David Nicholle.
- Crónicas del Señor de la Guerra, de Bernard Cornwell.
- Wikipedia, por varios wikiautores.
- Imágenes de mi colección personal o tomadas prestadas de la red de redes.
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Artúricos paso a paso
lunes, 13 de agosto de 2007
Este artículo, extraído de Diario de un Friki, se escribe a modo de compilación de un par de posts en La Armada a partir del WIP sobre el paso a paso desde unas figuritas de plomo en bolsitas hasta recrear el ejército del rey Arturo. Básicamente es un copypaste, pero quedará mejor aquí recogidito y todo junto.
Realmente no es un ejército que necesitase, porque varias de las variantes hoplitas forman listas muy similares a esta, con muchas lanzas y unas cuantas unidades de caballería, pero pronto serían una necesidad. Una necesidad porque en cuanto a comience a leer las Crónicas del Señor de la Guerra se que se me calentará la cabeza y no me quede otra que hacerme un ejército DBA de artúricos y así adelanto trabajo ^^
Las miniaturas son en su totalidad modelos de Essex con pequeñas transformaciones, desde capas y cascos para dar variedad hasta un draconarius en el grupo de mando, todo en masilla.
A pesar de la famosa irregularidad de Essex, estas miniaturas de su gama de Edad Oscura son increíbles. En particular los caballos son posiblemente los más bonitos que he visto.
Antes de ponerme a transformar, montar y pintar pase varios días haciendo un pequeño estudio en la red, observando equipo y diseño de escudos de la época; ha sido un pequeño esfuerzo que creo que ha merecido la pena.
Primeros pasos
La primera fase no tiene demasiado misterio; simplemente es pegar las miniaturas a las bases.
En mi caso las bases están hechas de lámina de plástico. Vale cualquier envase de plástico medianamente resistente o el de un tupper del todo a 100.Antes de pegar las miniaturas a las bases les hice algunas pequeñas transformaciones con masilla para dar variedad. Nada demasiado complicado; sólo algunos cascos sustituyendo gorros frigios y alguna capa para darle el toque de elegancia que estos britanorromanos estaban buscando.
Para pegar las miniaturas a las bases usé NoMásClavos, inspirado por Bricomanía y, aunque de efecto más lento, mucho más efectivo y barato que el Loctite friki de toda la vida.
En algunas peanas añadí "piedras" de poliestireno antes de aplicar cola blanca y sumergirlas en arena.
Fase chocolateada
Una vez está todo seco (y esto es importante si no quieres llevarte alguna sorpresa desagradable) llega el paso más aburrido; como si fuésemos el mismísimo Bu les damos a las minis un aspecto chocolateado pintándolas completamente de Marrón Quemado (cualquier marrón oscuro de otra marca también valdría).
La ventaja sobre la imprimación blanca es que tendremos las sombras ya ganadas y el aspecto final no quedará tan chillón.
La ventaja sobre la imprimación negra es que las sombras serán más naturales y los colores agarrarán mejor.
La ventaja sobre la imprimación gris es que los colores quedarán mejor definidos y no necesitaremos sombrear.
Pinceles secos
Este paso también es sencillo, unicamente tenemos que aplicar pinceles secos.
El primero de ellos sobre la peana. Cómo ya la tenemos pintada de marrón (otra razón por la que la imprimación marrón es la que más mola) no tenemos más que darle un pincel seco de Hueso Deslucido. En este caso he añadido unas rocas de poliestireno, así que le he dedicado un poco más de atención dándoles unas capas extras de Gris Piedra y Gris Codex terminando con una ligera capa de Hueso Cráneo.
El siguiente pincel seco es un Chainmail sobre las piezas de armaduras con un ligero toque de Plateado Mithril para resaltar.
Tampoco tenemos que ser muy meticulosos, después ya volveremos a repasar con Marrón Quemado todos los sitios donde nos hayamos salido.
En las fotos veréis tres escudos sin pintar; los he sustituido por otros más pequeños, porque los que tenían en un primer momento eran demasiado grande y no me terminaban de convencer, soy así de tiquismiquis ^^
Arqueros finalizados
Lo primero que terminé fueron los psiloii. Me encanta pintar psiloii, se terminan rápido y son muy sencillos.
Apliqué una capa de Verde Ángel Oscuro a las zonas que irían pintadas de verde antes de iluminarlas (en este caso la camisa de uno de los psiloi y la capa del otro).
Así que ya tenemos listos a estos simpáticos arqueros britanos listos para emboscar y flechear a anglos, sajones, irlandeses, pictos y cuanta gentuza se presente para saquearnos la isla^^
Caballería finalizada
No puedo empezar si no diciendo que los caballos de Essex -o al menos estos modelos- son una auténtica maravilla, posiblemente de los más bonitos que he visto. Y los jinetes tampoco desperecían. Un conjunto muy agradable de pintar.Después de los pasos iniciales que ya habéis visto, he dado pincel seco a los caballos en tres tonos diferentes y, una vez secos, les he dado un bañito de tinta mágica.
Los jinetes no han tenido demasiada complicación, pero he querido darles una atención especial a los escudos, porque me parece que son el punto focal de la miniatura, y he tardado bastante en conseguir el resultado que deseaba probando diferentes diseños y dándoles montones de luces (que luego no se aprecian).
Grupo de mando finalizado
Con el poquito tiempo que me ha sobrado he aprovechado para adelantar algo de trabajo con la infantería y ya tengo la primera peana pintada.
Se trata del "grupo de mando". No tiene una función real sobre el campo de batalla, pero añade diversidad y le da ese puntillo de peana escénica.
Dos de las miniaturas tienen capas de masilla y una de ellas tiene un draconarius de masilla sobre una lanza original... un recuerdo dejado por el numerii sármata.
Quería que los escudos reflejasen la variedad de tropas paganas y cristianas (representados con cruces y "alfas y omegas"). También he buscado cierta falta de coherencia; no se trata de un ejército uniformado, si no de un montón de gente de diversos reinos britanos armados con viejo equipo tardo romano, celta o sajón, representado con la variedad de armaduras y armamento (aunque todos son Sp) y colores.
Lanceros finalizados
Ha sido horrible trabajar durante la semana más calurosa del año, junto a un ordenador encendido y bajo un foco calentándome la cabeza, pero finalmente están terminados.Las miniaturas son una mezcla del catálogo de Edad Oscura de Essex.
Varias de ellas tienen capas de masilla y gorros frigios transformados (limados) en yelmos para añadir variedad.
Una de las miniaturas lleva un draconarius de masilla. Me gustaba mucho la imagen, me puse a ello a partir de una lanza y no ha quedado nada mal.
Todos los escudos son representaciones reales de diseños de la época y no hay más de dos exactamente iguales a otro (alguno puede tener una ligera variación en el orden de los colores sin ser idénticos). Los escudos serían el punto focal de la miniatura, así que he creído conveniente dedicarles un poco de atención extra.
Los Sub-Roman British terminados
Y este es el resultado. Un ejército de DBA completo por 30 euros y terminado en poco más de una semana. Puede parecer una idea desconcertante para cualquiera que sólo conozca Warhammer, pero es posible.En la imagen sobre estas líneas podéis ver el ejército al completo, sobre una mesa de DBA un tanto rebosante de escenografía de estilo celta. El campamento del ejército es el pequeño dolmen tras sus líneas. Entre las piezas de terreno podéis observar, además de otro dolmen, un cromlech al modo de Stonehenge, un túmulo y una colina que representa el famoso Caballo Blanco de Uffington.
Y aquí al lado podéis observar con detalle los lanceros de la infantería britano-romana.
Antiguos colonos romanos y población nativa, celtas, cristianos y seguidores de Mitra unidos contra el enemigo común: los sajones.
Entre los diseños se pueden apreciar los chi-rho con alpha y omega de los tardo-romanos que diferencian a los cristianos de las tropas paganas, además de algunos hombres con gorros frigios... tal vez seguidores de Mitra.
Las miniaturas de Essex, si bien son irregulares, son en esta gama de la Edad Oscura excepcionales. Un nivel de detalle muy alto y una adecuada variedad de poses (aun considerando que lo que veis es una mezcla de tres o cuatro referencias) en una escala de 15mm real; ligeramente más menudas que las proporciones "épicas" de Xyston.Y he aquí, por fin, a Lucius Artorius Castus, hijo de un britano y una romana, paladín de los reinos de Britania, protector de los paganos y martillo de sajones. Más conocido por todos como el rey Arturo.
Junto a él la caballería britana, herederos de los legendarios caballeros sármatas que dieron origen a la leyenda.
Lectura recomendada: Crónicas del Señor de la Guerra, por Bernard Cornwell.
Música recomendada: BSO Rey Arturo, por Hans Zimmer.
Publicado por Endakil en 13:39 0 comentarios
Etiquetas: britanos, pintura, rey arturo, tutorial